miércoles, 29 de abril de 2026

1.072.972.380



1.072.972.380

17.882.873

298.047

12.418

1774

407

34

En este preciso momento, en este segundo, este minuto, esta hora...

Pasan los días, pasan las semanas, los meses...

Pasan los años.

No negaré que he disfrutado mucho de muchos momentos, pero tampoco negaré que el camino hasta aquí ha sido, cuanto menos, complicado.

Hace poco hablaba con alguien a quien tengo alta estima sobre la complejidad de los cumpleaños.

Cuando eres pequeño, te hacen ilusión, son importantes, porque estás rodeado de tus seres queridos, de tu familia, de todas aquellas personas que están a tu lado, que amas y que te aman.
El tiempo parece detenerse cuando eres pequeño y vas a soplar las velas.

Observas la llama bailar mientras todos te cantan.
Te sientes nervioso, te sientes feliz, te sientes pleno.

Quizás no te paras a pensarlo en aquel momento, no necesitas pensarlo. Estás allí, rodeado de todos cuantos amas, y por un momento, aquello parece eterno.

Pero no lo es... El tiempo continúa, sigue avanzando. Jamás se detiene para esperar a nadie.

A medida que creces, los cumpleaños empiezan a cambiar la tonalidad.
Se convierten en una ocasión especial en la que reunirte con tus seres queridos y celebrar. Celebrar que seguís ahí, que todavía tenéis tiempo.
Y, de una manera muy distinta, el tiempo parece detenerse de nuevo.

Pasan los años, a veces más, a veces menos, pero llega el año en el que ya no están todos, en el que falta alguien a tu lado cuando vas a soplar las velas.

Allí te haces más consciente, te das cuenta de que el tiempo nunca se detuvo, y nunca lo hará.

Ya no sientes que se detenga, pero rezas, deseas que lo haga.
Que se detenga antes de que falte más gente.

Pero no lo hace, no espera por nadie.

Cada año hay más velas en tu tarta, más canas en tu pelo, más arrugas en tu rostro... Y menos seres queridos a tu lado.

Tal vez no para todos sea el mismo proceso, pero para mí lo es.

Llega un año en el que miras a tu alrededor, y todo ha cambiado radicalmente.

Todavía hay gente a la que amas tu lado, todavía tienes tiempo, todavía queda vida.

Pero falta más gente de la que hay.

Y una vez más rezas, deseas que el tiempo se detenga.
Antes de que falte más gente, antes de que tú mismo faltes.


Yo sé que esta entrada es demasiado poco alegre, y siento que así sea, de verdad.
Mas no puedo evitar mirar hoy a mi alrededor, y echar de menos a todas aquellas personas que, por el motivo que sea, ya no están a mi lado.

No puedo evitar echar en falta las palabras, los abrazos, las sonrisas de aquellos que hoy ya no están.

Ya no rezo ni deseo que el tiempo se detenga, ahora deseo algo mucho más complicado, ahora deseo que retroceda.

Deseo que me traiga de vuelta a aquellas personas.

Deseo que me deje abrazar a mi abuelo una vez más, que me deje dar un paseo nocturno más con mi antiguo hermano, que me deje rodearme una vez más con todos los que he amado.

Pero el tiempo solo va hacia una dirección, no hay de otra.

Y mientras aún me quede tiempo, intentaré disfrutar del mismo.

Intentaré continuar con ilusión.


Pese a todo, no quería terminar esta entrada, en este día, sin mandar un agradecimiento a todos aquellos que han dejado huella en mi corazón.

Gracias.

«Escribo estas palabras por si me tuviese que ir,
o por si fuesen otros los que se marchasen,
porque no quiero dejarme nada sin decir,
por si de pronto mis latidos cesasen.

En esta vida extraña ahora solo quiero agradecer,
por lo que he vivido, por lo que no he podido,
porque pese a todo siempre pude ver amanecer,
y todas las tormentas he resistido.

A mis padres, artífices de mi ser,
ellos que lo han dado todo para verme crecer,
haciendo malabares para no dejarme caer,
y pasando hambre ellos para darme de comer.

Nada sería yo sin vuestro amor,
nada ya tendría el mismo color.
Nadie habría en el mundo que llenase el vacío,
porque yo seré vuestro mundo, pero vosotros sois el mío.

A mi hermana, compañeros en la lucha,
paseando a altas horas de la madrugada,
sabiendo que al hablar el otro siempre escucha,
y que nada romperá este vínculo, nada.

¿Qué no hemos vivido nosotros?
Recolectores y mensajeros para otros,
para aquellos que se han entrometido,
y es que nadie con nosotros ha podido.

A Laura mi pareja, siempre a mi lado,
apoyando cualquier locura que me haya inventado,
levantando mi puño cuando yo no puedo,
y avivando ella misma mi propio fuego.

¿Qué no hemos vivido en lo que parece un suspiro?
Juntos contra todo contratiempo y enemigo,
ya hace tiempo que por ti respiro,
y así seguiré, porque estás conmigo.

Y esto va por ti, abuelo,
ahora que nos cuidas desde el cielo,
siempre fuiste y serás de mis seres más queridos.
Tu marcha nos dejó profundamente heridos.

Mas estoy agradecido por el tiempo que pasamos,
por aquellos buenos años que ninguno olvidamos.
Fuiste un gran hombre que siempre nos cuidó,
y que siempre lo mejor a nosotros nos dio.

Maite, abuela, ambos lo sabemos,
que aquellos años en Sevilla pude comer por tu ayuda,
porque a veces llegamos a ciertos extremos,
y tu me ayudaste sin ninguna duda.

Mi mayor fan, mi máxima lectora,
mis libros tienen tu apoyo entre sus páginas escrito,
a veces una luz entre la oscuridad aflora,
yo te tengo un agradecimiento infinito.

Víctor, hermano, no importan los años,
que pasen desde que nos volvimos dos extraños,
siempre serás mi hermano, incondicionalmente,
aunque todo aquello ya solo quede en mi mente.

Fuimos hermanos en batalla contra el mundo,
cuando solo obteníamos un odio nauseabundo,
solos tú y yo, no importaba nada más.
No olvidaré nuestra amistad jamás.

Yo sé que hay mucha gente a la que me dejo en el tintero,
que son demasiadas personas las que han pasado por mi vida.
A todos vosotros quiero deciros que os quiero,
que sois vosotros los que hacéis que merezca la pena ser vivida»

GRACIAS

1.072.972.380

1.072.972.380 17.882.873 298.047 12.418 1774 407 34 En este preciso momento, en este segundo, este minuto, esta hora... Pasan los días, pasa...