1.072.972.380
17.882.873
298.047
12.418
1774
407
34
En este preciso momento, en este segundo, este minuto, esta hora...
Pasan los días, pasan las semanas, los meses...
Pasan los años.
No negaré que he disfrutado mucho de muchos momentos, pero tampoco negaré que el camino hasta aquí ha sido, cuanto menos, complicado.
Hace poco hablaba con alguien a quien tengo alta estima sobre la complejidad de los cumpleaños.
Cuando eres pequeño, te hacen ilusión, son importantes, porque estás rodeado de tus seres queridos, de tu familia, de todas aquellas personas que están a tu lado, que amas y que te aman.
El tiempo parece detenerse cuando eres pequeño y vas a soplar las velas.
Observas la llama bailar mientras todos te cantan.
Te sientes nervioso, te sientes feliz, te sientes pleno.
Quizás no te paras a pensarlo en aquel momento, no necesitas pensarlo. Estás allí, rodeado de todos cuantos amas, y por un momento, aquello parece eterno.
Pero no lo es... El tiempo continúa, sigue avanzando. Jamás se detiene para esperar a nadie.
A medida que creces, los cumpleaños empiezan a cambiar la tonalidad.
Se convierten en una ocasión especial en la que reunirte con tus seres queridos y celebrar. Celebrar que seguís ahí, que todavía tenéis tiempo.
Y, de una manera muy distinta, el tiempo parece detenerse de nuevo.
Pasan los años, a veces más, a veces menos, pero llega el año en el que ya no están todos, en el que falta alguien a tu lado cuando vas a soplar las velas.
Allí te haces más consciente, te das cuenta de que el tiempo nunca se detuvo, y nunca lo hará.
Ya no sientes que se detenga, pero rezas, deseas que lo haga.
Que se detenga antes de que falte más gente.
Pero no lo hace, no espera por nadie.
Cada año hay más velas en tu tarta, más canas en tu pelo, más arrugas en tu rostro... Y menos seres queridos a tu lado.
Tal vez no para todos sea el mismo proceso, pero para mí lo es.
Llega un año en el que miras a tu alrededor, y todo ha cambiado radicalmente.
Todavía hay gente a la que amas tu lado, todavía tienes tiempo, todavía queda vida.
Pero falta más gente de la que hay.
Y una vez más rezas, deseas que el tiempo se detenga.
Antes de que falte más gente, antes de que tú mismo faltes.
Yo sé que esta entrada es demasiado poco alegre, y siento que así sea, de verdad.
Mas no puedo evitar mirar hoy a mi alrededor, y echar de menos a todas aquellas personas que, por el motivo que sea, ya no están a mi lado.
No puedo evitar echar en falta las palabras, los abrazos, las sonrisas de aquellos que hoy ya no están.
Ya no rezo ni deseo que el tiempo se detenga, ahora deseo algo mucho más complicado, ahora deseo que retroceda.
Deseo que me traiga de vuelta a aquellas personas.
Deseo que me deje abrazar a mi abuelo una vez más, que me deje dar un paseo nocturno más con mi antiguo hermano, que me deje rodearme una vez más con todos los que he amado.
Pero el tiempo solo va hacia una dirección, no hay de otra.
Y mientras aún me quede tiempo, intentaré disfrutar del mismo.
Intentaré continuar con ilusión.
Pese a todo, no quería terminar esta entrada, en este día, sin mandar un agradecimiento a todos aquellos que han dejado huella en mi corazón.
Gracias.